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POSTERIDAD DE LA LUZ
Fuerza divina atrapada entre dos muros;
la mujer duda en un lecho mitad serenidad
y mitad crucifixión e incendio remanente.
Ella ama a un dragón amortajado:
su carne es tenue y apenas la defiende;
él le agrede al no poder dejar de ser.
Antes de Dios hubo sólo vacío y antes
la pena de no tener un Dios.
Cuando Dios haya partido habrá vacío
y la pena habrá sido en vano.
Ella carece de religión, mas reza.
Carece de fe y obra milagros.
Carece de vocación y aún así hace la guerra.
La fuerza se le escapa en impulsos repentinos;
quisiera preservar sus armas de la vigilia;
y quisiera ser ella misma el armisticio.
Antes de la noche hubo tarde y desahucio,
y antes la mañana eternizada.
Cuando la noche haya partido habrá tarde
y la mañana será postergada.
¿Cuánto podrá su amor ser amor en este frío?
Sus ojos son luminosas cuentas vencidas;
sus ojos son la posteridad de la luz.
Ella ama a un dragón:
ama en mí lo subterráneo, lo oculto eternamente;
ama en mí todos los naufragios.
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