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INVENTAR UN ROSTRO
Ha estallado en llamas la sonrisa del guardia,
angélico invento que hasta ayer me cuidaba.
Ya no es de agua el resurgimiento del día
y la estría en el vientre ya no es de advenimiento.
Le he propuesto a mi esquivo amor,
a ese dios que de lejano me aniquila,
inventar un rostro, uno solo y sustantivo,
para todos aquellos que en nuestro mutuo desconocimiento
hemos ido olvidando.
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