Convalecencia
Luna Calavera
VÓMITO

...podría decirse que antes que la poesía pueda ser otra vez humana, debe aprender a ser brutal.
John Synge.

Para Allen Ginsberg, difunto.


Huesos, pecado carnívoro;
ellos quieren joder con la princesa
y cavan en vírgenes sepulcros.
   El himen es
   calavera a perpetuidad
   un escupitajo negro
   una alegoría de sangre
   en el cementerio.
Llagados promontorios,
tumbas al ras de la nación;
teta que mana de la leche,
leche que mana de la verga
insípida de los ángeles.
   ¡Tiempo!
   Relojes que caminan
   a contra corriente
   mientras la balsa de los hombres
   dormita en la calma chicha
   del prurito de un borracho.
El padrote escribe largas cartas
a la monja, al convento;
señor creador, ya vamos
a tu encuentro, ya vamos,
esperamos joderte,
y basta saber que nunca
nos has esperado
   para apretar el paso.
   Para llegar a tiempo.
   ¡Tiempo!
   ¡El tiempo no es la CIA!
Sonríe con las cabezas cautivas
de varios demonios propicios.
No es, nunca ha sido, mierda.
Ya vamos, y es rápido
el vaivén de los retenes.
   Nos buscan droga.
   Nos buscan por traición.
   Nos buscan por tiempo.
   ¡Tiempo!
¡Y huesos que la venganza vomita!

©2000-2010 Daniel Iván / danielivan.com